Miguel Sebastián y la vida privada
Sorprende que Miguel Sebastián tenga tanto interés en la vida privada del Alcalde de Madrid, y que a la vez, según algunos medios, oculte su condición de homosexual. Y es interés en la vida privada del Alcalde de Madrid, porque la foto que espetó a Gallardón en el debate de la televisión pública, no es la de una construcción ilegal precisamente.•
Además, en varios medios digitales se consolida la versión de que la verdadera intención de Sebahostiar al mostrarle la foto en directo al Alcalde era provocar una reacción homófoba de Gallardón, o que al menos aludiera a la vida íntima del amigo de Zapatero, y que el escándalo pudiera darle la vuelta a la campaña.
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No encontrará apoyos el imprudente candidato ni a derechas ni a izquierdas:
El Mundo en su editorial "Si quería preguntar sobre el urbanismo, ¿por qué exhibió la foto de Corulla?", afirma que "Sebastián cometió dos graves errores" como fueron "mostrar la fotografía de Monserrat Corulla" lo que sólo podía ser interpretado como "una insinuación de una hipotética relación sentimental del alcalde con esa abogada" y el segundo fue "preguntar por posibles favores inmobiliarios a Corulla y otras personas sin aportar la más mínima prueba y sugiriendo quepodría haber existido un trato de favor". Concluye que "no deja de ser sorprendente que un candidato de la izquierda intente utilizar la vida privada de un adversario para desacreditarle, cruzando una frontera que ha sido
generalmente respetada en nuestra democracia. El PSOE sólo tiene dos opciones: o demostrar sus acusaciones contra Ruiz-Gallardón o pedirle perdón y reconocer que ha sido injustamente difamado. Todo indica que tendrá que conformarse con esta segunda opción. Cuanto antes pida disculpas, mejor".
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El País también editorializa sobre el asunto y critica al candidato del PSOE. En
su editorial "Golpes bajos" que "el debate entre los tres principales candidatos a la alcaldía de Madrid (...) ha servido para constatar que la crispación entre los dos principales partidos ha alcanzado límites difícilmente superables. No se trata ya de que cualquier asunto político, por sensible que resulte, pueda ser objeto de confrontación, sino de que, incluso, la vida privada de los candidatos se utilice como arma electoral arrojadiza". Dice además que "al abordar a través de insinuaciones una cuestión de relevancia política, como es la posibilidad de que la corrupción de la trama marbellí tuviese ramificaciones en Madrid, el candidato socialista sirvió en bandeja la posibilidad de que Gallardón se amparase en el principio irreprochable del respeto a su intimidad". Además, dice que "más allá de la bronca partidista, lo cierto es que, de lo conocido hasta ahora del sumario del caso Marbella, nada permite aventurar la existencia de un trato de favor del Ayuntamiento de Madrid a los negocios de Roca en la capital. (...) Los partidos políticos no pueden despachar tan graves acusaciones por la vía de la insinuación gratuita".

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